Terceros espacios
Robe Iniesta, cantante del grupo Extremoduro, cuando fue a recoger la medalla de Extremadura, dijo brillantemente: “Necesitamos locales, locales de ensayo, locales para hacer talleres de escritura, de pintura, de escultura, locales para los creadores, locales para los chavales, para que vayan a hablar, o a hacer lo que les dé la gana; y los necesitamos en todas las ciudades y todos los pueblos (…)” En este inusual discurso, el célebre artista aludía a la necesidad de la gente joven de algo llamado terceros espacios.
El concepto de tercer espacio fue creado por Ray Oldenburg en su libro The Great Good Place, en 1989. En él, diferenciaba algunos locales urbanos de los primeros espacios (el hogar) y los segundos espacios (el lugar de trabajo). El sociólogo exponía que los vínculos humanos tenían que ser reforzados regularmente, para lo que existían desde tiempos inmemoriales lugares como las tabernas o las cafeterías.
En estos sitios, como en los locales de los que habla Robe, se hace principal el ocio y la comunicación humana. Hablar con desconocidos o establecer un ritual con los viejos amigos y discutir amigablemente sobre temas trascendentales como el sentido de la vida y, en la misma sentada, charlar sobre el fútbol es, prácticamente, una necesidad humana. Igualmente, la creación artística que el músico pide facilitar es casi obligatoria para las personas, de una forma u otra.
La verdad es que, actualmente, todo el mundo conoce lo alejados que estamos de nuestros vecinos e incluso de nuestros amigos por culpa de un gran número de factores como el estrés o las redes sociales. Por esto necesitamos, ahora más que nunca, terceros espacios como cafeterías o tabernas tradicionales, además de locales de ensayo y derivados. Ya con anterioridad, en este mismo periódico, se trató el problema del ocio en las ciudades, especialmente para los jóvenes. Este es un tema latente en la realidad de hoy en día, donde reina la superficialidad de los teléfonos móviles para llenar los ratos de aburrimiento, incluso cuando se está acompañado.
Más centros cívicos, más centros juveniles, y más locales donde podamos ir a “hablar, o a hacer lo que les dé la gana”. Ya no se piden únicamente para evitar buscar la diversión en lugares más perjudiciales, o para frenar el aburrimiento, o ni siquiera para cesar la emigración de artistas a otras partes de España o del mundo, sino que hay otro motivo relevante que ya anunció Roberto Iniesta: “Lo más importante sería lo que ganaríamos todos”, refiriéndose a la creación cultural de miles de futuros artistas que aún no han descubierto su vocación por falta de medios.