El pueblo para el pueblo
Este domingo tuvo lugar un accidente ferroviario que acabó con la vida de 45 personas. La reacción de todos los españoles al ser conocedores de la tragedia fue unánime, todos nos conmovimos ante lo ocurrido. Sin embargo, fueron los habitantes de esa pequeña localidad cordobesa los que a pesar de las bajas temperaturas y la complejidad de los hechos, no dudaron en dar una lección de solidaridad y trabajaron toda la madrugada junto a los servicios de rescate.
Los habitantes de Adamuz se movilizaron durante toda la noche, cada uno ayudó con lo que pudo. Algunos hicieron café para los afectados, otros llevaron alimentos y mantas al improvisado hospital de campaña y los que mejor conocían los alrededores guiaron a los equipos de emergencia. Todo el pueblo se volcó para brindar el mejor apoyo que pudieron en medio del caos.
Esto es tan solo otro ejemplo más del carácter de los españoles, que en esta clase de crisis nos unimos para ayudar a quienes lo necesitan. Así fue como ocurrió en la DANA, probablemente la mayor crisis medioambiental del siglo XXl en España, durante los días siguientes a las riadas fueron los españoles quienes se movilizaron desde diferentes puntos del país para atender las necesidades de los valencianos.
Ahora, otra vez más, se aprecia la incompetencia de los dirigentes respecto a dos ámbitos vitales: el cuidado de los servicios públicos y la seguridad de los ciudadanos. Hay una pregunta que se repite sin cesar ¿Cómo puede ser que un tren descarrile en una recta? Resulta que los maquinistas de los trenes que hacían esa ruta se dieron cuenta del deterioro de las vías. Denunciaban que los trenes iban botando por ese tramo, y que algún día podrían descarrilar y causar un accidente, por lo que pedían rebajar la velocidad en ese tramo.
En todos los casos similares, se puede apreciar un claro patrón: los gobernantes, que tienen el poder de solucionar una gran parte de los problemas, no ayudan en absoluto y, al contrario, los ciudadanos que, individualmente, no harían una diferencia, juntan toda la ayuda que pueden dar. Tenemos unos políticos que no le llegan al pueblo ni a la suela de los zapatos. Sin la bondad humana, ¿en qué mundo viviríamos?