El nuevo Internet

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La Casa de los Gemelos 2
La Casa de los Gemelos 2

Todos nos preguntamos alguna vez a dónde hemos llegado como sociedad, para bien o para mal. Especialmente para mal. Podemos simplemente ver las noticias del día y, seguramente, haya alguna que nos haga preguntarnos ¿cómo es posible que pase esto? Analizando detenidamente a los nuevos creadores de contenido virales, podemos llegar a esa misma conclusión.

Empecemos por Zona Gemelos. Esta pareja de creadores de contenido está compuesta por dos hermanos gemelos, Carlos y Daniel Ramos. Inicialmente, saltaron a la fama con motivo de las apuestas; realizaban pronósticos deportivos que, supuestamente, eran muy efectivos. Gracias a este negocio, reunieron una base económica y de popularidad que les permitió dar el paso a su forma actual de grabar vídeos: invitar a personas con problemas mentales o discapacidades y que estas interactúen con otros invitados y el público por medio del chat en directo.

Si nos damos cuenta, el dúo de hermanos únicamente revive el modelo extinto de espectáculos de fenómenos. Individuos con características físicas inusuales y personalidades extravagantes son la diversión de miles y miles de espectadores, y la fuente de ingresos de los maestros de ceremonias. Recientemente, iniciaron un proyecto al más puro estilo de Telecinco, llamado La Casa de los Gemelos. Esencialmente, se trata de una versión de Gran Hermano, con la particularidad de los invitados, que eran conocidos por la audiencia de los streamers.

En un rincón diferente de Internet, podemos encontrar a Simón Perez, un economista arruinado, actualmente drogadicto. Hace 8 años, los por entonces exitosos empleados de la Escuela de Finanzas y Engel&Volkers, respectivamente, Simón Perez y Silvia Charro publicaron un vídeo en Internet hablando sobre las hipotecas de tipo fijo. En dicho vídeo, que tardó poco tiempo en hacerse viral, la pareja aparentaba estar bajo los efectos de algún estupefaciente. Tras ser visto por millones de personas, esta pieza audiovisual arruinó la vida de los dos, que fueron despedidos de sus lugares de trabajo rápidamente.

Más tarde, como forma alternativa de conseguir ingresos, empezaron a hacer vídeos en directo juntos, rogando a los espectadores que donasen dinero. Los directos fueron deteriorándose paulatinamente, puesto que empezaron a cumplir retos a cambio de dinero que les llegaba para subsistir, y mantener sus adicciones a las drogas. Como un mono de feria, Simón se hacía tatuajes ridículos para pagar la comida del mes. Además, tras varias expulsiones de plataformas de vídeos en directo por el contenido extremo que mostraban, acabaron en Kick, soporte que permite prácticamente cualquier cosa. Pueden ustedes imaginar su contenido.

Con todo esto, volvemos a la conclusión inicial. ¿A dónde hemos llegado como sociedad para pasar el rato a costa de otras personas? ¿Hemos vuelto al pasado? En este caso específico, queremos presentarle una pregunta adicional a nuestros fieles lectores a modo de reflexión: ¿a quién debemos culpar, a los streamers, o a la gente que no solo permite que lo sigan haciendo, sino que lo alientan e incluso pagan? 

 

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