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Poesía última de amor e enfermidade
”Penso que a poesía é un xeito de fuxir da barbarie”
-Lois Pereiro
El concepto de poetas malditos fue creado por Paul Verlaine en 1884 para describir a varios artistas que tenían en común el haber vivido una vida trágica a causa de su propio genio, con fuertes tendencias autodestructivas. Para mí, el muy posterior Lois Pereiro también se debe incluir en este grupo.
Nacido en 1958 en Monforte de Lemos, falleció con tan solo 39 años a causa de varios factores. Cuando tenía cerca de veinte años y vivía en Madrid, fue víctima de la intoxicación masiva con aceite de colza desnaturalizado, enfermedad con la que tendría que lidiar el resto de su corta vida. Tras esto, volvió a Monforte, donde se volvió adicto a la heroína para lidiar con el dolor que le causaba la enfermedad. Se quedó con un rostro desfigurado, esquelético y un gran número de canas. Si se observa una foto, se asemeja a un anciano muy delgado aún teniendo 30 años.
Unos dos años antes de su muerte, cayó en un grave coma, al que sobrevivió milagrosamente. Después de esta “resurrección”, que interpretó como otra oportunidad en la vida, escribió su magnum opus: “Poesía última de amor e enfermidade”. Ya había publicado un poemario (Poesía 1992/95), refinado y perfeccionado en el transcurso de varios años, además de algunos poemas en la revista Loia, pero no tenían la calidad y profundidad que caracterizan a su última obra.
Siempre tuvo un estilo vanguardista, utilizando el verso libre y un lenguaje fuera de lo común, con metáforas y símiles inéditos. Lo cierto es que el cúmulo de circunstancias de su genio poético, su sufrimiento y su amor incondicional por su exnovia Piedad crean una obra sin igual, de la que se podrían destacar todos los poemas. La causa de su falta de reconocimiento es, definitivamente, su elección de escoger, por encima del castellano, el francés y el alemán que dominaba a la perfección, el gallego para hacer confesiones en forma de poemas. “Qué lle podo ofrecer a quen me intente?/ días contados de paixón inerte/ e amor eterno sempre compartido/ coa débeda obrigada a unha existencia/ amortizada en pagos usurarios/ conxugando os verbos vivir e amar/ en primeira persoa do plural/ reducidos ás formas do presente.” escribe Pereiro en este último poemario suyo, retrato de sus sentimientos más profundos acerca del amor y la existencia. Son poemas pesimistas sublimes, en los que declara su actitud ante su próxima muerte, intercalados con otros en los que afirma haber conseguido su objetivo vital: considerarse amado.
Para ponerle un gran remate irónico a su obra, deja un mensaje en el último poema, llamado Poderíano escoller como epitafio: “Cuspídeme enriba cando pasedes/ por diante do Lugar no que eu repouse/ enviándome unha húmida mensaxe/ de vida e de furia necesaria” En este conciso poema, se refleja la esencia del poeta maldito gallego: rebelde, reflexivo sobre la muerte y, a la vez, irónico.
En conclusión, la obra de Lois Pereiro es rompedora, especialmente en el panorama poético gallego, y nos describe de formas nunca antes vistas sentimientos que solo un enfermo terminal, sin miedo a las consecuencias futuras que podrían tener sus actos, podría retratar de una forma tan íntima. Que desgracia que un poeta de esta calidad sea tan injustamente desconocido, aunque se le dedicase el Día das Letras Galegas de 2011.