La noche del cazador (1955)

La noche del cazador (1955)
Imagen de la película
Imagen de la película

En los años 30 y 40, debido al Código Hays, en Hollywood siempre se presentaba claramente a los personajes malvados como arquetipos del mal, que solamente podían llevar a cabo actos deleznables. La noche del cazador, en parte, comparte esto, puesto que utiliza brillantemente elementos como el color negro, las sombras, las siluetas y la música para avisar al espectador del peligro que corren los personajes siempre que ven al reverendo Harry Powell, interpretado por Robert Mitchum, en pantalla.

La trama es simple, lo que nos lleva a fijarnos más en uno de mis villanos favoritos de la historia del cine, el predicador Powell. Con su traje negro y su imponente sombrero, manipula y miente constantemente a todas las personas con las que se cruza para conseguir sus objetivos, “guiado por el Señor”.

Mezcla fanatismo religioso con narcisismo y manipulación, que resulta en un hombre con una cara afable hacia todos, hasta que muestra lo siniestro y violento que puede llegar a ser cuando hace falta. Por encima de esto, como mencioné antes, tiene una silueta característica, lo que lo hace aún más destacable. Como se suele decir, un personaje está realmente bien diseñado cuando se le puede reconocer por su silueta, y el reverendo es uno de ellos. Su oscura silueta con sombrero montado a caballo y cantando una canción religiosa protagoniza uno de los momentos más escalofriantes de la película.

Además, este largometraje nos deja una escena icónica que pasó a la historia del cine: el monólogo que hace Harry Powell sobre el amor y el odio. Combinando el tinte religioso y el toque siniestro del personaje, nos deja un gran momento, con sus tatuajes en los nudillos. Casi 40 años después, Spike Lee recreará de forma brillante este monólogo en su obra maestra Do the Right Thing.

En conclusión, una película de apenas 92 minutos nos deja uno de los mejores villanos de la historia, en mi opinión, y ya solo por eso merece la pena. Aun así, pienso que los demás aspectos tampoco decepcionan, lo que construye una obra mucho más que decente.

La noche del cazador (1955)
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