Makinavaja, el último choriso (1992)

Makinavaja, el último choriso (1992)
Fotograma de la película
Fotograma de la película

Makinavaja, el último choriso es, definitivamente, una de las películas más extrañas que he visto. Está basada en una serie de historietas del autor Ivà, por lo que no tiene un hilo argumental definido. Simplemente, la película avanza gag tras gag, con pizcas de filosofía, activismo político y, a la vez, homofobia y racismo. De ahí la rareza de esta obra, muy exótica para los tiempos actuales.

Afortunadamente, no es muy fácil, hoy en día, encontrar una película explícitamente racista, aunque tampoco con una marcada tendencia política de izquierdas. Makinavaja agrupa estas dos cualidades (que yo creía imposible ver juntas), junto con frases filosóficas, gags y delincuencia en una comedia inusitada.

Ciertamente, es una película que a mí, personalmente, me divierte en gran manera en la mayoría de ocasiones, puesto que me encanta el humor absurdo de Maki, Popeye, Er Pirata… que recuerda a clásicos como Amanece que no es poco o Agárralo como puedas. Sin embargo, reconozco que sus chistes pueden causar reacciones muy distintas a la mía, y no sin razón.

Aún así, cada vez que veo esta película, me atrapa la crítica a la modernidad de tiempos que no he vivido, y cómo desaparecen los valores tradicionales para dejar paso a una época distinta, en la que vivimos ahora. En la escena final de Makinavaja, se encuentran el protagonista y el dueño del bar, por la noche, en la barra, haciendo reflexiones sobre esto mismo, pero adaptado a la delincuencia. Para esta metáfora, se expresa, en palabras del Pira, que “Jo’er macho, e’ que ahora ata’ la delincuencia etá’ organisá’”. 

Esta simple frase contiene una idea muy profunda: estamos empezando a vivir tiempos distintos a los de nuestros padres, del que no quedarán huellas, y todos debemos adaptarnos a ellos, o quedar fuera. Al final de todo, entra al bar un niño pequeño con una pequeña navaja y pide todo lo que tengan. Makinavaja lo sube a sus brazos y le pide al Pirata que le dé 1000 pesetas de la caja registradora, que ya se las pagará luego. Cuando el joven atracador huye con su botín, presenciamos el mejor diálogo de la película: 

-Maki, tiene’ los ojo’ lloroso’

-Pssche, será el humo der’ sigarro

Con este final, espero que el lector comprenda mi amor por un largometraje tan imperfecto como este, que recomiendo por ser tan distinto a otras películas que, en general, acostumbramos ver; además de que algún gag, como la forma de hablar de todos los personajes, siempre hace sonreír.

 

Makinavaja, el último choriso (1992)
Estás utilizando Opennemas CMS
PRUÉBALO AHORA