Al final de la escapada (1960)
En su primer largometraje, el célebre Jean-Luc Godard cuenta la errática historia de un delincuente llamado Michel Poiccard (interpretado por Jean Paul Belmondo, que colaboraría en repetidas ocasiones con el director) que, tras asesinar a un policía, se enamora de una mujer estadounidense. Durante toda la película, intenta convencerla de que se vaya con él a Italia de viaje, sin revelarle que está en busca y captura.
Conforme avanza la película, esta adquiere profundidad, y el espectador descubre las verdaderas razones del amor del protagonista. Indudablemente, lo más destacable del film es esta relación, que Godard utiliza para explorar a fondo las relaciones humanas con las personas que queremos, y cómo son afectadas por el entorno que nos rodea. También evoluciona el personaje de la periodista estadounidense (Jean Seberg), que en ningún momento tiene la seguridad de saber lo que siente por el asesino, y llega a realizar un acto irreversible para no tener que pensarlo más.
Además, esta pieza se distingue por su banda sonora, compuesta por Martial Solal, y, sobre todo, por su realización. La idea original era del director François Truffaut, que se la cedió a su amigo Jean-Luc Godard. Este último componía el guión a medida que iba grabando la película, improvisando las escenas. Por otro lado, todas las escenas fueron grabadas cámara en mano, técnica inédita en el cine en aquel entonces. El rodaje fue tan interesante que, hace unas semanas, se estrenó una película llamada Nouvelle Vague (2025), que trata sobre la historia detrás de Al final de la escapada. Por todas estas razones, esta película posee una grandísima importancia dentro de la historia del cine, ya que introdujo numerosos elementos vanguardistas nunca antes vistos y fue el detonante de la gran transformación del séptimo arte post-Nouvelle Vague.