¡Abolición a los períodos intermedios!

Luces de Navidad en octubre, decoraciones de Pascua en enero, verano en abril. Los meses de las festividades se comen a los de en medio. Hoy en día, parece que siempre tiene que ocurrir algo, que en todo momento tiene que haber estímulos tanto en la calle como en las tiendas. La vida se ha convertido en una especie de reel. Estímulo tras estímulo, y no tiene cabida de ninguna manera el aburrimiento. Ya no hay momentos en los que simplemente se viva, en los que simplemente no ocurra nada. Una vez pasa una festividad, llega corriendo y sin dar respiro la siguiente, como si se tratara de otro vídeo justo al deslizar. La información tiene que condensarse en 20 segundos de vídeo, y tienen que aparecer constantemente imágenes o cambiar de plano ¿Cómo se desarrollan así ideas complejas?

 

Pues bien, si no existe el aburrimiento, tampoco existe el tiempo para pensar y la atención se desvía de los problemas importantes. Se debe crear contenido en masa, porque también se consume de esta manera. Por esta razón, en la mayoría de los casos, se trata de contenido vacío. Al consumirse uno tras otro, se termina por no prestar realmente atención a ninguno, lo cual provoca déficits de atención enormes. Las películas en blanco y negro se rechazan cada ves más porque carecen de los mismos estímulos que una a color. Las películas en general también pierden espectadores, sobre todo los más pequeños, porque les cuesta mantener la atención por más de diez minutos, que es lo máximo que un vídeo de Tik Tok puede durar. De la misma manera, en medio de una celebración, ya se está pensando en la siguiente, derivando en no vivir verdaderamente ninguna. Ocurre lo mismo con las relaciones personales, cada vez cuesta más que mantengan la atención en una conversación poco superficial o algo extensa. Sin embargo, ¿Cuáles son los efectos finales de esto?

 

Si constantemente tiene que estar pasando algo y se pierde una gran parte de la capacidad de atención, no se atenderá a los problemas importantes; se imposibilitará incluso su entendimiento si no se presenta en forma de vídeo corto. Las noticias se consumen en forma de reel, los periódicos o programas que deben asegurarse de la veracidad de la información pierden clientes; valiendo más un vídeo falso pero atractivo que uno más sencillo pero con información real. Tampoco se puede contrastar la información, gracias a los algoritmos que usan estas aplicaciones, que enseñan vídeos muy parecidos para conseguir atrapar al cliente el máximo tiempo posible. Esto resulta un peligro a nivel global, que consigue volver a las personas cada vez más manipulables.

 

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