Sobre ponerle puertas al campo

Elon Musk

Hoy en día, el mayor espacio de expresión y divulgación es Internet, en ausencia de espacios físicos destinados a tal efecto. Es donde se crea, se consume y se “piensa”. Es verdad, Internet siempre ha estado lleno de contenido al que los menores no deberían de acceder. Sin embargo, siempre han encontrado la vía para obviar los controles. Y es que prohibirles su uso no soluciona el problema, pues ellos no tienen la culpa, sino los directivos que permanecen impunes a pesar de enriquecerse a costa de crear un algoritmo destructivo, ¿Verdaderamente resulta más fácil crear un sistema de verificación tan sofisticado que ningún adolescente pueda hackear antes que las acciones de unas cuantas personas tengan repercusión?

De hecho, una prohibición total suele resultar poco efectiva, empujando, en muchos casos el uso a la clandestinidad, donde hay todavía menos control y la intervención se vuelve más complicada. Además, aún sin el uso clandestino, la prohibición solamente trasladaría el riesgo a una etapa posterior. Sin haber contado con una educación que les enseñe a usar las plataformas, las personas continuarán sin saber emplearlas correctamente. 

En lugar de eso, ¿por qué no se exigen responsabilidades a las plataformas que diseñan algoritmos adictivos, peligrosos, que priorizan la atención antes que el bienestar? El verdadero problema es que hoy en día Internet no es más que un monopolio de personas monetizando la atención de los jóvenes sin tener en cuenta su salud, su autoestima o su desarrollo emocional. 

Estos algoritmos aprenden encontrando patrones, tratando de conseguir la máxima información posible. Lo que mejor funciona para recolectar datos son las interacciones con un contenido; es decir, comentarios, envíos... Las publicaciones que interpelan emocionalmente son las que más interacciones reciben, sobre todo las que generan sentimientos negativos. Por eso las redes sociales promueven el discurso de odio, o las noticias falsas. 

Por esa razón, debemos demandar a sus creadores que el tiempo que pasamos conectados sea valioso, no simplemente maximizado, independientemente de la edad.