Escribir para el Subsuelo

Bob Dylan y Joan Baez

Muchas veces me he quejado de tener que redactar el jueves por la tarde, o incluso el viernes por la mañana, un artículo para publicar en las siguientes horas. En una edición pasada, el editorial hablaba sobre esta “explotación” que todos los columnistas del Subsuelo conocemos. Sin embargo, escribiendo en esta última edición del curso, me he dado cuenta de todo lo que supuso para mí poder escribir en nuestro periódico. 

Con la carga de trabajo que lleva consigo 2º de Bachillerato, no me reservaba demasiado tiempo para leer o escribir por mi cuenta, exclusivamente por entretenimiento. Por ello, agradezco mucho haber tenido una responsabilidad, un propósito que me obligara a madurar más las ideas en mi cabeza y transformarlas en lenguaje. He notado cómo he ido adquiriendo cada vez más facilidad para este proceso; cómo los primeros artículos me llevaban días y cómo más tarde los podía escribir poco antes de tener que enviarlos. 

También han dado lugar a nuevas ideas y nuevas conclusiones. Sin haberlos escrito, no habría llegado a los mismos lugares. Me han proporcionado conversaciones muy interesantes con mis amigas o con el codirector del periódico, que resulta que es mi hermano. Incluso me han servido para obtener el segundo premio del certamen Isabel Zendal, para el que expandí la reflexión de uno de mis primeros artículos. 

De todas formas, no lo hacía para obtener una remuneración palpable; bien lo sabe Antonio, sino porque disfrutaba mucho escuchando que a los lectores les gustaban mis artículos, y también aprendiendo lo que podía mejorar. Además, me gustaba mucho entregarles a mis amigos los ejemplares físicos de las ediciones especiales vendidos en los días de Colegio Abierto, o alentarlos a escribir conmigo en el periódico. Resultaba muy gracioso promocionar el Subsuelo por todos los sitios a los que iba. 

Otra experiencia muy bonita fue asistir a exposiciones y tomar anotaciones y fotografías para preparar un artículo. Fijarme en detalles, prestar más atención a las obras, y verlas de otra manera. Sin nuestro periódico, no lo habría hecho; no me llevaría el mismo recuerdo. 

Aunque ya no pasaré más años en el Colegio Eirís, me gustaría seguir escribiendo para este diario, por toda la ilusión que me hace tener un medio para publicar, de la mano de mis amigos. Estoy muy agradecida de que haya salido adelante este proyecto, ha sido fantástico poder escribir casi todas las semanas para Noticias del Subsuelo.