Judíos y catalanes
¿Saben cómo se inventó el alambre? Fueron un judío y un catalán que encontraron una peseta al mismo tiempo”. Probablemente, hayan reconocido este chiste, o una variante, solo con la primera parte. Lo cierto es que esta broma se ha contado una infinidad de veces, con incontables cambios.
Basta con fijarse un poco en ella para comprobar que no tiene demasiada gracia. Es simple y burlona, pero no muy cómica. Esto se debe a que sirve a otro propósito específico, que no es solo causar risa: pretende extender la intolerancia general hacia minorías determinadas.
Desde su misma creación, los líderes políticos han tenido necesidad de chivos expiatorios para que el pueblo descargase su ira, provocada por las malas decisiones de los jefes de Estado. Las polis griegas, Esparta y Atenas, ya tenían una gran rivalidad, por ejemplo, lo que garantizaba a la ciudadanía un enemigo común cuando, en ocasiones, tenían al enemigo real en casa. En España, por ejemplo, se eligió a los judíos, a los musulmanes o, incluso, en menor medida, a los catalanes y a los gallegos.
Con este mismo motivo se realizaron las mayores persecuciones de la historia. Las mujeres sufragistas, que demandaban locuras como tener los mismos derechos que los hombres, o los homosexuales, que exigían derechos tan descabellados como poder vivir. En fin, existe un gigantesco número de muestras violentas contra grupos minoritarios de la población, sin motivo real.
Como los líderes buscaban estas confrontaciones del pueblo contra el pueblo, pero sabían que eran un sinsentido, tuvieron que volverse creativos en ocasiones. Por ello, utilizaron una gran variedad de mecanismos a lo largo de la historia que nos dejaron piezas como el chiste del principio. En realidad, ya hace más de 2000 años Platón reconocía que el arte era un instrumento excelente para la política por esto mismo. Chistes, novelas, películas, discursos y, más recientemente, vídeos cortos son ejemplos del poder político haciendo uso de herramientas creadas con otros propósitos.
Por tanto, debemos ser conscientes de que en muchas ocasiones hemos sido manipulados para pelearnos entre nosotros mismos, ignorando completamente que el verdadero enemigo estaba lejos de estas disputas. Con chistes como estos se deja ver lo simples y efectivas que son estas técnicas, que se han utilizado para anular nuestro poder de rebelión frente a quienes nos las imponen.