Bachillerato Internacional
Esta semana nos han informado de que nuestros compañeros de 4 de ESO tendrán que decidir el bachillerato que cursarán durante los próximos dos años. Es por ello que creemos conveniente dedicar el editorial del periódico a compartir nuestra experiencia durante este primer curso en bachillerato internacional y ayudarles a tomar esta decisión tan importante. Intentaremos abordar el tema desde una perspectiva más práctica, explicando, no tanto los diferentes itinerarios, como sí la dinámica de las clases y el perfil de alumnos al que está dirigido.
En primer lugar, consideramos importante explicar que el método del IB es radicalmente diferente al del bachillerato español, y es por ello que, en muchos casos, las calificaciones de alumnos acostumbrados a sacar sobresaliente y tener muy controladas las materias suelen bajar. Esto se debe a que acostumbrarse a esta nueva forma de trabajo requiere mucho tiempo y dedicación, tanta que ni siquiera nosotros, tras 6 meses de clases, estamos aún hechos completamente al IB.
El cambio se deja ver en todas las materias, que si bien son menos que en otros bachilleres, tienen una carga de trabajo superior. La nueva forma de estudiar hace que en todos los exámenes del IB no solo sea muy necesario manejar bien la materia, también se requiere comprenderla en su totalidad. Esto se debe a que las preguntas son complicadas de interpretar, por lo que se necesita de un esfuerzo extra para identificar lo que el ejercicio está pidiendo. Por lo tanto, no solo es vital aprenderse a conciencia la materia, también se deben de analizar muy bien las preguntas antes de responderlas.
Es por esto que esta fase de adaptación convierte este bachillerato en una opción que podría no ser atractiva para personas que necesiten notas altas en primero de bachillerato, para acceder a universidades privadas. Además, nosotros pensamos que todo lo que conlleva el IB lo convierte en una elección que dificulta el alcanzar una nota muy elevada, opinamos que aquellas personas que estén interesadas en carreras universitarias con altas notas de cortes tendrían más facilidad para alcanzarlas mediante el bachillerato nacional.
Otro punto a tener en cuenta es el hecho de que el trabajo diario que se realiza en casa suele ser más que el del bachillerato tradicional. Esto es así porque para aprobar cada asignatura se debe de realizar una investigación interna sobre un tema que esté relacionado con la materia, además de una monografía de 4000 palabras que se entrega a final de los dos años. Por lo tanto se obliga al alumno a mantener cierta constancia en su trabajo.
Uno de los principales puntos negativos es que los itinerarios ofertados por el colegio pueden llegar a obligar a alumnos a cursar asignaturas que nada tienen que ver con la carrera o el trabajo que desean tener en un futuro. Por ejemplo, los alumnos que estamos estudiando Gestión de empresas a nivel superior, estamos obligados a aprender también biología a nivel medio. Esto puede llegar a resultar molesto, ya que se trata de una asignatura con un temario muy extenso que no suele interesar, al menos de inicio, a estudiantes que eligen la rama de ciencias sociales.
Por otro lado, es preciso también destacar el espíritu crítico y de emprendimiento que promueve este bachillerato. En asignaturas como TDC, se nos presentan temas y dilemas de todos los tipos con los que nos vemos obligados a lidiar, argumentando nuestra opinión y participando junto a compañeros. En este aspecto creemos que puede ser algo muy enriquecedor para personas que ya demuestran interés en desarrollar estas facultades.
Aunque, la materia que probablemente más estemos disfrutando nosotros, sea la que ha hecho posible que Eirís cuente con este servicio que todas las semanas ofrecemos a familias y alumnos. Y es que la asignatura de CAS nos está permitiendo crecer mucho a nivel personal y académico, gestionando algo que se asemeja en muchos aspectos a una empresa. Lidiar con problemas que tenemos con la página web, colaborar con entidades externas al colegio, organizar y liderar a nuestros redactores y colaboradores y estar constantemente pensando en cómo mejorar el periódico, son habilidades que no se promueven en el bachillerato convencional. Sin duda, la libertad y el apoyo que los profesores del IB le han dado a este proyecto es algo que recordaremos para siempre.
Según nosotros lo vemos, la decisión se debería tomar teniendo en cuenta dos cosas, la primera engloba a la nota exigida por la universidad, la propia universidad y la comunidad autónoma (La importancia que le dan al IB universidades tanto públicas como privadas varía) Las habilidades que proporciona este camino se pueden aprender a lo largo de la vida y no conviene arriesgar la carrera que se desea cursar pudiendo entrar de forma más “sencilla” desde el bachillerato nacional. Y la segunda sería el perfil del alumno, sus inquietudes y cómo de identificados se vean sus gustos con el método.
Esperamos haber aclarado algo el camino y que ahora dispongáis de más información para tomar la decisión. Es probablemente algo que condicionará vuestro futuro en cierta medida, por lo que conviene meditar bien la elección. No obstante, si queda alguna duda estaremos encantados de vernos con aquellos alumnos que continúen dubitativos.