El Graduado (1967)

Set de grabación de la última escena de la película.

Descubrí The Graduate hace poco más de un mes, y la dejé para más adelante varias veces, pensando que no me iba a gustar. Además, una de las pocas personas cercanas a mí que había visto la película era mi padre, con quien suelo coincidir en cuanto a cine clásico se refiere, y a él no le había gustado. Cuán grande fue mi sorpresa cuando empezaron los créditos finales del largometraje, después de la mítica escena en la parte de atrás del autobús. Había pasado unos grandes 106 minutos viendo el debut de Dustin Hoffman, interpretando a Benjamin Braddock, y, en concreto, una de las mejores medias horas de mi vida, que coincide con los últimos 30 minutos de El Graduado.

La película empieza con un primer plano de Dustin Hoffman, con The Sound Of Silence de Simon and Garfunkel. Justamente, estas dos características son dos de las mejores cualidades de The Graduate: la banda sonora original, que pasó a la historia, compuesta por dos legendarios músicos, y la primera película del genial Hoffman. 

Solo con la primera hora del film, podría haber quedado una obra más que aceptable. La trama es entretenida, y posee tintes algo serios, y detalles muy remarcables. Aún así, lo mejor se hace esperar. Mientras que esta “primera parte”, por así llamarla, trata sobre un tema ya trascendental como es la búsqueda de sentido y el conocerse a uno mismo frente a un futuro incierto, la segunda la supera.

Como no podría ser de otra forma, un joven que no sabe qué hacer con su vida, y no consigue formar vínculos profundos, se enamora perdidamente de la única chica de la que no se podía enamorar. Como en cualquier historia de romance prohibido, en cierto punto de la trama, al protagonista se le impide continuar con su breve relación con su amada (para el despecho de los dos). Llegados a este momento, Benjamin Braddock toma, obviamente, el camino de la acción. Este es el punto de El graduado en el que pasa de una película buena a una obra maestra.

En una carta que Elaine Robinson deja para su amado Benjamin, dice “Te amo, pero lo nuestro es imposible.”. Acto seguido, se corta el plano que mostraba a una amiga suya entregándole a Ben la carta leída con voz en off, para mostrar la cara concentrada a más no poder de Dustin Hoffman en su particular descapotable rojo, a velocidades trepidantes. En ese momento, suena por primera vez la mítica Ms. Robinson. Pienso que en este momento se refleja a la perfección el tono que adquiere la película en su última media hora.

En conclusión, The Graduate es una obra maestra por dos detalles específicos, además del resto de cualidades que la hacen una buena peli: cómo retrata la “persecución” amorosa de un hombre que no se da por vencido ante las trabas del camino, y cómo se puede intuir que este empeño es fruto de la falta de sentido que el joven encontraba en su existencia antes de conocer a su amada.