Cristina Roo

La artista frente a una de sus obras

El otro día tuve la oportunidad de conocer a Cristina Roo en la exposición organizada por el Concello de Ourense para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, para el que ella misma diseñó el cartel. Es una artista ourensana muy interesante que transita entre la figuración y la abstracción, con una trayectoria muy amplia, que continúa agrandándose constantemente.

Nació en París, pero a los 6 años vino a vivir a Ourense, lo que afectó profundamente a su trayectoria artística. Tiene otras dos hermanas, con las que asistió a clases de pintura desde niñas. Su primera exposición constituyó un homenaje a la lluvia gallega, para la que partió de fotos que realizó ella misma de personas ourensanas con paraguas. “Evidentemente, es inevitable contagiarse de todo lo que es Galicia, yo soy amante del verde y también del mar”, como se refleja en la exposición que realizó de marinas a nivel abstracto. “Ourense forma parte de mi esencia”.

Estudió Administración y Dirección de Empresas, pero nunca abandonó su vocación artística. Su pasión por la pintura está presente en ella desde muy pequeña, “recuerdo haber pintado muchísimo en mis primeros años de colegio allí en París”. Cuando volvió, siguió pintando, y su estilo continuó evolucionando. Al principio, era profundamente figurativa, realista. Realizó muchos retratos familiares. Solía partir de fotografías que tomaba, pues le gustaba también esta disciplina. “Recurría a fotografías, yo siempre fui muy apasionada de la fotografía. A partir de ellas hacía mis propias composiciones”. De la misma manera, está presente en su obra la figura humana. “Me gustaba utilizar incluso a mis hermanas como protagonistas de mis cuadros”.

Además, le gusta mucho innovar, “soy muy curiosa, he utilizado muchas técnicas, desde el óleo, el acrílico, la acuarela, el pastel…”. Cuando probó el abstracto, le apasionó, “un tema figurativo ya lo piensas antes, ya partes de una idea. En el abstracto no, en el abstracto hay más miedo del lienzo en blanco. Yo lo trabajé al principio a través de una gama de colores y texturas.” Sin embargo, no podría decantarse fácilmente por un estilo, “cada uno me hace sentir cosas muy distintas, he probado todo tipo de técnicas y también de estilos, ahora, por ejemplo, me gusta mucho el spray”. No acostumbra a quedarse en las técnicas que ya domina, pues le encanta experimentar. 

En cuanto a referentes, le fascina Edward Hopper, que inspiró su serie de personas con paraguas. “Creo que los pintores están para inspirarnos, aunque cada uno lo lleve después a su terreno”. 

La verdad es que me hizo mucha ilusión hablar con ella, poder entrevistarla personalmente. La exposición, en general, fue una iniciativa muy buena, pues nos permite darnos cuenta de todo el talento que tenemos aquí en Galicia, sin necesidad de ir más lejos. La obra de Cristina Roo, en particular, me llamó la atención, creo que refleja su carácter innovador, pero también el espíritu ourensano, más intimista. Sobre todo aprecio sus abstractos, las texturas que emplea, que hacen su obra única y muy personal. Ese carácter está presente también al hablar con ella, es una persona encantadora y muy creativa.